Mi experiencia emigrando a Europa: consejos y aprendizajes para futuros viajeros
Emigrar a Europa
Mi historia emigrando a Europa no fue nada fácil, como seguramente tampoco lo es para muchas personas. La decisión, el casamiento, vender todo, las despedidas y el viaje… Seguí leyendo, que te cuento cómo fue.
Sensaciones
Las sensaciones son raras: pasás por muchos estados de ánimo. Si bien teníamos la oportunidad de realizar la ciudadanía italiana, además de juntar los documentos para solicitarla, faltaba la decisión final de emigrar. Primero teníamos que casarnos, después vender todo lo que teníamos, incluyendo el auto, comprar los pasajes y despegar.
Nos pasó de todo en el camino: cosas lindas (la mayoría) y algunas malas, como la cancelación del restaurante que habíamos reservado para festejar nuestro casamiento… ¡tres días antes!
Antes de viajar
Con la decisión tomada comenzó toda la aventura. Primero organizamos nuestro casamiento. Yo soy de Buenos Aires y Eri es de Córdoba, por lo que la boda se realizó en la Docta. Fue algo súper sencillo: la firma en el civil mediante un abogado y un almuerzo con la familia en un restaurante. Gracias a Dios salió todo hermoso.
Nos casamos en noviembre, muy cerca de las fiestas. Nuestra idea siempre fue viajar en marzo, después de mi cumpleaños. Pero ojo, esto no se organiza de un día para el otro. La organización del casamiento duró dos meses y, además, en ese tiempo también empezamos a vender algunas de nuestras cosas para el viaje.
Lo que siguió después fue pasar Navidad y Año Nuevo en Córdoba y en Buenos Aires: una especie de despedida con nuestras familias y amigos por separado. Luego regresamos a Córdoba y vendimos lo que sería lo más difícil de las cosas que teníamos: el auto. Qué complicado fue.
Al venderlo compramos los pasajes: 6 de marzo de 2025. Ya teníamos fecha. Ya se sentía que estaba pasando lo que tanto planeamos, y los nudos en la panza comenzaron a aparecer.
El mes de enero fue complicado: debíamos dejar un alquiler, arreglar la casa y pintarla. Era mi último mes en el trabajo y, además, estaba la venta del auto y de otras cosas que teníamos. Todo eso lo hicimos en un mes. Algunas cosas las regalamos porque no llegamos a venderlas, otras las vendimos más baratas de lo que valían. Al fin y al cabo, logramos terminar enero con todo eso resuelto.
En febrero estuvimos 15 días en Córdoba, viviendo en lo de mi suegra, y los últimos días en Buenos Aires antes de viajar. Fue un mes agitado, donde había una despedida atrás de la otra. Sensaciones raras: familiares y amigos que no sabés cuándo volverás a ver.
Un consejo
Un consejo que puedo darte es que te prepares con anticipación. Si vas a ir a un país donde no hablan tu lengua, estudiá un poco ese idioma, mirá los mapas, planificá y, sobre todo, preparate mentalmente. Es difícil, lo sé, pero si querés emigrar, viajar como mochilero o salir de tu zona de confort… ¡hacelo!
Emigrar es duro, dejar tu país también lo es. Pero, por más difícil que sea, hay que seguir adelante. Nosotros viajamos porque queríamos cumplir nuestro sueño: experimentar otra vida, intentar crecer en otro lugar.
Si tu sueño es viajar (hay muchas formas de hacerlo) y no te animás a dar ese paso por diferentes motivos, enfócate en lograrlo. Viajá, salí de esa zona de confort, de ese círculo… A mí me cambió la vida.
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